¿Salvar o dejar fallecer bajo los escombros?

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Descripción Fotografía:
Jaime Parejo, junto a Ildefonso Canelo, y el Perro de Rescate Método Arcón “Turki”, tras ascender de urgencia mediante un medio improvisado, sobre la cabeza taladradora de una máquina de demolición, quien se dispone (afrontando un nivel de inestabilidad en altura con extremo riesgo) a introducir el perro por una ventana al edificio siniestrado que presentaba los potenciales accesos interiores totalmente bloqueados por colapso (Seísmo-Sakarya, Turquía en Agosto 1999).
José María Castroviejo y Bolíbar, entonces Cónsul General de España en Turquía, acreditó bajo documento oficial el significativo hecho de que entre los más de 1600 rescatadores con perros, extranjeros, que se encontraban en Turquía con motivo del citado terremoto, fue el equipo del Consorcio de Bomberos de Huelva dirigido por Jaime Parejo el elegido para certificar la situación de viabilidad para desescombro por ausencia de víctimas en los edificios derrumbados, destacando además el especial reconocimiento de las Autoridades Turcas por los resultados de rescate y salvamento de esta Unidad, única interviniendo entonces en el citado desastre, cuyo sistema de formación e intervención era el Método Arcón.

 

 

¿Salvar o dejar fallecer bajo los escombros?

 

(Importante y amplio artículo especialmente dedicado a todos los gobernantes y demás responsables, competentes, con el único y noble objetivo de que aumente el número de aquellos cuya admirable, responsable e inflexible prioridad es la de aplicar la mayor efectividad constatada para la protección y el salvamento de la ciudadanía a la que se deben ética y profesionalmente)
Sevilla, 25 de abril de 2019
Autor del artículo: Jaime Parejo García, creador científico del Método Arcón

 

 

 

Salvar o preservar las vidas aplicando los medios más efectivos constatados, constituye una de las aspiraciones, obligaciones y responsabilidades principales de las Instituciones oficiales intervinientes (Policía, Bomberos, Fuerzas Armadas…).

 

Nadie ignora que obedece a una lógica tan aplastante como incuestionable, la actual realidad de que aquellos supuestos “perros de búsqueda” que en simulacros técnicamente rigurosos (y no manipulados) no logran detectar la vida especialmente sepultada, o el explosivo hermetizado con intensidad, menos aún podrán localizar a ciertas personas vivas sepultadas o explosivos, en situaciones reales.

Frente a ese contingente mundial, de los cinco continentes, que integraría a los ejemplares caninos que constatan la citada ineficacia frente a simulacros de real y correcta verificación técnico-operativa, se puede diferenciar por ejemplo, dos tipos de grupos, uno que denominaremos “A” constituido por todas aquellas personas que impulsadas por meros intereses económicos, lesivo egocentrismo, encriptado acomodamiento, paralizante inseguridad, o celos institucionales, por ejemplos, persisten en intervenir ante desastres o potencial presencia de explosivos, con su ya constatada o quizás ignorada, homicida ineficacia, en muchos casos disfrazada, por ejemplo, con acreditaciones de operatividad canina indebidamente adjudicadas.

Generalmente se niegan de forma reiterada, a verificar conjuntamente con equipos caninos de rescate homologados Método Arcón, mediante la ejecución de simulacros suficientemente rigurosos y exigentes, que permitan constatar dónde existe una garantía real y sólida de localización y consecuente salvamento de personas vivas sepultadas, en todo tipo de posibles siniestros y situaciones, con el único objetivo de aplicar, con la necesaria urgencia, aquel sistema que demuestre totalmente mayor nivel de eficacia específica.

Y un segundo contingente, que denominaremos “B”, el cual aglutinaría a todos aquellos (Guías, Responsables de Emergencias, respectivos Gobernantes…), que independientemente del país o institución, debido a su patente y admirable calidad humana y profesional, mantienen y mantendrán siempre como inflexible y única prioridad innata, la de intervenir aplicando la mayor eficacia real verificada para favorecer al máximo posible la localización y salvamento de personas vivas sepultadas, y nunca el indirecto fallecimiento de las mismas (integran este grupo, por ejemplo, todas aquellas personas que con natural inmediatez y firmeza, por ejemplo, deciden cambiar su sistema antes adoptado, por la compleja y difícil aplicación del Método Arcón, o por aquello, sea lo que sea, que pudiese demostrada y comprobadamente, ofrecer la máxima efectividad posible).

Tengamos todos, siempre presente, que los desastres seguirán azotando las comunidades, resultando muy posible que por desgraciado azar, también sean amigos o familiares del denominado grupo A, quienes se encuentren en cualquier instante, aún con vida bajo los mortales escombros, y créanme, que aunque expongan ante los mismos derrumbamientos sus huecas y estériles acreditaciones de “operatividad”, espectaculares vehículos especializados, perros luciendo botitas, gafas, arneses o camaritas, sofisticados montajes de tirolinas para canes, o vistosos cascos de protección, si los perros no intervienen con altos niveles de efectividad, algo que lamentablemente entraña extrema complejidad y dificultad, tengan certeza de que los supervivientes sepultados no resultarán detectados, percibidos por el olfato canino, siendo por tanto condenados al mortal efecto erróneamente ignorado, de la implacable flota de máquinas excavadoras, o de diversas causas clínicas.

Los gobernantes competentes de cualquier país, Ecuador, México, Estados Unidos, Italia, España, etc, han de reflexionar sin más demora, y contemplar responsablemente la posibilidad de que quizás puedan estar destinando, por grave ignorancia, parte del presupuesto público a mantener, año tras año, una o más Unidades Caninas de Rescate, con nula eficacia, o también por ejemplo erigir monumentos públicos a supuestos perros de rescate “extraordinarios”, cuando en realidad los mismos pueden constituir contrariamente “farsas operativas de mortales consecuencias”, fomentándose así paradójicamente la desprotección de la ciudadanía, con su propio dinero, además, frente a los futuros siniestros que seguirán afectando a la misma. “Monumentos potenciadores de constatables farsas homicidas (no intencionadas aunque sí evitables o solucionables)” que indebidamente homenajean a supuestos “perros de rescate” y respectivos sistemas de formación/intervención, perros que tras observarse reiteradamente sus conductas de búsqueda por auténticos expertos, pueden concluir inequívocamente, como han sido ya diversos casos, que resulta técnico-operativamente imposible, las detecciones de personas sepultadas con vida, que inciertamente les atribuyen a los canes sus respectivos Guías (siendo a veces difundido ignoradamente por múltiples medios de comunicación), inducidos o motivados por diversas causas, que en ningún caso son fieles, sino que vulneran totalmente, los principios universales y esenciales de honor, bondad, nobleza, seguridad, ética, así como también el de obligado servicio institucional para el mayor bien y protección, posible, de la Comunidad, nacional e internacional.

Informar además a las autoridades institucionales competentes de los diversos países de Latinoamérica, que en base a la potestad legal relativa a la explotación de mi obra científica que me confiere ser el Autor y Propietario Intelectual del Método Arcón, el respectivo registro oficial de marca, etc., decidí firmemente desde el principio, que no se perciban retribuciones económicas por la impartición de Cursos, Conferencias, ni cualquier otra actividad formativa Método Arcón, debiendo transmitirse siempre el Método Arcón humanitariamente, pues mi forma innata de sentir es totalmente contraria a negociar, enriquecerme, con el incremento del salvamento de vidas.

Ciertamente podría ser millonario, como se me ha ofertado en más de una ocasión, (explotando comercialmente el Método Arcón y no de forma humanitaria) en vez de vivir con lo imprescindible y necesario, pero en verdad prefiero infinitamente esa otra gran riqueza, que me genera interiormente, ser fiel a mi impulso natural de favorecer el bien de los demás, ofreciendo a todos de corazón mi mayor potencial junto a todo el fruto de tan ardua y dilatada labor, renunciando para ello, además, voluntariamente y sin límites, a toda promoción profesional, periodos vacacionales laborales, tiempo familiar, seguridad (afrontando voluntariamente máximos niveles de riesgo en intervenciones en pro del salvamento de vidas, como por ejemplo reptar repetitivamente, al igual que los equipos caninos a mi cargo, en mínimo número imprescindible, luchando en ocasiones contra paralizantes y abruptos encastramientos, casi siempre bajo inestables toneladas de escombros, frecuentemente agitados, con extrema peligrosidad, por las constantes réplicas sísmicas, aunque habiendo detectado así también nuestros perros, supervivientes sepultados, consecuentemente extraido y salvado/a), entre otros muchos aspectos importantes,

Además puntualizar que se garantizan resultados máximos, en lo que respecta al nivel operativo final de los perros de búsqueda, formados, homologados y adecuadamente consolidados Método Arcón (mediante documento previo si se requiere), resultados máximos que ya han sido extremadamente demostrados, tanto en las intervenciones reales, como en las decenas de cursos oficiales impartidos, con la continua participación y rigurosa verificación de numerosas instituciones y países, debiendo recordarse que aunque un perro sea formado y homologado, con un método altamente efectivo, su extraordinario nivel de efectividad, de operatividad, puede peligrosamente aminorarse o destruirse incluso, en tan solo días o semanas, si el responsable de formación de la Unidad Canina que integrase, tal como ha sucedido y seguirá sucediendo en ciertas ocasiones, aborda incorrectamente la dirección del posterior y periódico entrenamiento canino, debido a diversas causas como son la insuficiente capacidad, el irresponsable ego, carencia de rigurosidad, etc.

 

¿Por qué un perro formado con el Método Arcón sí detecta una determinada emisión odorífera (y frente a todo tipo de situaciones) posibilitando salvar la vida, sucediendo que ese mismo ejemplar no logra percibir idéntico flujo oloroso, cuando aún se encuentra instruido por cualquiera de todos los demás sistemas existentes (casi exclusiva aplicación del condicionamiento operante)?

 

El Método Arcón comprende fundamentalmente un total de siete complejas técnicas innovadoras asociadas de forma estratégicamente interrelacionada a un proceso formativo específico que logra optimizar entre otros aspectos esenciales, como antes indiqué, los niveles de autonomía y motivación, y estos a su vez, consecuentemente favorecen extraordinariamente el grado de concentración psíquica de los perros durante el desarrollo de las operaciones de búsqueda y detección, vinculadas interrelacionadamente a todo el conjunto secuencial y sistemático de fases relativas al respectivo proceso formativo y adaptables a los diversos tipos de operaciones reales de búsqueda y detección, incluso en situaciones de extrema adversidad, dificultad, continuidad temporal… como es el caso de los espacios confinados con nula visibilidad.

La diversas técnicas inciden, interrelacionadas, mayormente en uno u otro parámetro, autonomía o motivación, aunque no de forma única, así por ejemplos la denominada “Técnica de autonomía progresiva por acción del efecto maniquí”, favorece mayormente el progresivo incremento de la autonomía de trabajo, aunque también potencia paralelamente el nivel de motivación ( intrínseca y extrínseca), mientras que la “Técnica de factible localización por compensación previa de factores contrapuestos”, beneficia fundamentalmente a la futura motivación, incidiendo además, positivamente, en el nivel de autonomía de trabajo .

 

Análisis básico y esquemático, relativo al Método Arcón y a su incidencia sobre los parámetros de autonomía, motivación y concentración, tan determinantes en la conducta canina de búsqueda y detección, y consecuentemente en el salvamento de personas vivas sepultadas:

 

 

Método Arcón /Autonomía de Trabajo

 

He constatado reiteradamente que cuando un perro experimenta un mayor nivel de autonomía de trabajo, también incrementa paralelamente su grado de concentración en el mismo.

El Método Arcón permite optimizar este nivel de autonomía asociado siempre a una sólida fijación, en la conducta de búsqueda.

El ejemplar disocia al Guía sin presentar nocivas interrupciones en su línea de búsqueda, como puedan ser, esporádicos retornos hacia éste o actos corporales con objeto de visualizarlo, siendo a la vez perfectamente controlable en caso necesario y en las formas técnicamente adecuadas.

Puntualizando que una participación excesiva del guía, ya sea verbal o física, durante el proceso de aprendizaje, generará nocivamente la consecuente expectativa de apoyo en el almacén memorístico del perro, la cual se tornará más acusada e interferente durante la búsqueda, conforme transcurra el tiempo sin que el ejemplar haya logrado percibir el ansiado estímulo oloroso de un posible superviviente sepultado.

Son tres, las Técnicas Arcón que de una forma conjunta, permiten mayormente la consecución de objetivos relativos a la pretendida autonomía de trabajo: “Técnica de bloqueo al efecto yoyó por control retorno” (de aplicación preventiva), “Técnica de autonomía progresiva por acción del efecto maniquí” (aplicada en fases de formación, entrenamiento y puntualmente de intervención) y “Técnica de restablecimiento inocuo por inserción sonora” (aplicada puntualmente en fase inicial de formación).

 

Método Arcón / Motivación Específica

 

También decidí centrar mis investigaciones y objetivos en descubrir nuevas fuentes incidentes y mejorar las existentes, respecto al grado de motivación específica, que a su vez sería el que determinaría el nivel de esfuerzo que tendería a desarrollar el perro en lo que respecta a la atención voluntaria para intentar percibir un estímulo oloroso determinado.

La motivación a su vez dependerá, por ejemplo, de factores como son las características de las experiencias memorizadas previamente y relacionadas con el estímulo a intentar percibir, ya sea respecto a la actividad previa de búsqueda y detección, o a la consecuencia asociada como resultado de su percepción específica y correspondiente acción de señalización, (durante el proceso de aprendizaje y seguidamente respecto al posterior entrenamiento práctico y sistematizado).

Las técnicas del Método Arcón, incidirán como ya indiqué anteriormente, por ejemplo, sobre los procesos previos de aprendizaje en lo que respecta al nivel de motivación específica, con efectos potenciadores extraordinariamente positivos e interrelacionados respecto a las expectativas memorizadas en base a la intensidad de las experiencias previas asociadas a diversas circunstancias fundamentales como son la magnitud del valor del objetivo o recompensa (motivación extrínseca), la expectativa de consecución de éxito respecto al logro final del mismo, y el propio desarrollo de las acciones de búsqueda y detección, en sí mismas (motivación intrínseca ).

La aplicación de este sistema genera en el ejemplar un estado de impulso motivacional excepcionalmente sólido hacia este tipo de trabajo, favoreciendo los niveles de intensidad, perseverancia y concentración del perro durante la operación u operaciones consecutivas de búsqueda, así como la generación de un visible estado de “blindaje” añadido frente a posibles estímulos interferentes.

Son cuatro las técnicas Arcón destinadas a preservar o potenciar dicho nivel de motivación específica: “Técnica de reforzamiento calibrado por triple control” (aplicada en fases de formación y entrenamiento), “Técnica de factible localización por compensación previa de factores contrapuestos” (aplicada en fases de formación y puntualmente de entrenamiento), “Técnica de búsqueda encadenada por disuasión mímica del sepultado” (aplicada en fases de formación, entrenamiento e intervenciones) y “Técnica de apoyo sin demanda por aproximación restringida” (aplicada puntualmente en fase inicial de formación).

Resulta importante considerar que en la fase de formación o aprendizaje, la experimentación de no consecución de éxitos, de fracaso en el ejemplar, deteriorará la expectativa evocada por la actividad en formación y por el respectivo entorno, lesionando gravemente el necesario grado de motivación para afrontar el proceso de aprendizaje y para el futuro trabajo de búsqueda.

Esta circunstancia negativa se evita con la aplicación de las técnicas anteriores, a la vez que contribuyen a que el simple desarrollo de la búsqueda y el entorno de escombros generen por sí mismos, un potente efecto reforzante en el ejemplar.

La actividad de búsqueda en sí misma, provocará en el perro un positivo y sólidamente necesario efecto motivador (motivación intrínseca) que se sumará a la motivación extrínseca, también muy potenciada al incrementarse, por ejemplo, sustancialmente, la magnitud del reforzamiento con la aplicación de técnicas incidentes.

 

Método Arcón / Concentración Psíquica

 

Para percibir un estímulo oloroso específico, resultará esencial, entre otras circunstancias, que el perro mantenga el suficiente nivel de atención olfativa, siendo más efectivo y exitoso el proceso de percepción en función de la mayor intensidad sostenida de atención o nivel de concentración que experimente el ejemplar.

El grado de atención voluntaria del perro en la búsqueda va a estar asociado fundamentalmente a los dos parámetros anteriores (autonomía y motivación) y respectivas técnicas Arcón incidentes.

Al optimizarse el nivel de concentración psíquica se incrementará la aplicación de los dispositivos de recepción y elaboración olfativos del perro, limitando su campo de conciencia, y favoreciendo consecuentemente su rendimiento de percepción olfativa entre otros aspectos vinculados antes descritos.

Se ha verificado de forma sólidamente continua, pública, científica y oficial, desde octubre de 1994, que con la aplicación de las innovadoras técnicas de conducta del Método Arcón, se logra optimizar el grado de concentración psíquica, sostenida, del perro durante las operaciones de búsqueda y detección olfativa, debido a la optimización previa de los dos factores citados, ambos sustancialmente incidentes y de carácter neurofisiológico, la motivación específica ( intrínseca y extrínseca ) vinculada a determinadas expectativas estratégicamente memorizadas ( entre otros aspectos ) y la autonomía de trabajo del ejemplar (compatibilizada con una sólida fijación en la conducta de búsqueda) carente de interferentes y lesivas expectativas de apoyo ( o de cualquier otro tipo de intervención por parte del Guía ) respecto al comportamiento de búsqueda.

Un nivel extraordinario de concentración psíquica que potencia demostradamente el grado de rendimiento perceptivo olfativo, potenciándose entre otros aspectos esenciales : la inhibición de estímulos potencialmente interferentes (auditivos, visuales, odoríferos…), la selectiva captación y discriminación olfativa del estímulo específico a detectar, la activación funcional de los datos informativos asociados y sistemas de respuesta alojados en el almacén memorístico del perro, el umbral mínimo de percepción olfativa ( en este caso, intensidad mínimamente suficiente que requiere poseer un estímulo oloroso para ser percibido por un ejemplar canino ) así como el desarrollo sistemático de estrategias caninas de búsqueda odorífera especialmente fructuosas.

 

Describo a continuación esquemáticamente las principales diferencias entre el Método Arcón y todo el resto de sistemas existentes para la formación e intervención de equipos caninos de búsqueda, y paralelamente su determinante incidencia en el nivel de efectividad y resultados finales relativos a operaciones de búsqueda, detección y salvamento

 

Se ha constatado minuciosamente, que los procesos de aprendizajes relativos a todos y cada uno de los demás sistemas de formación e intervención para equipos caninos de búsqueda se han limitado casi exclusivamente a la aplicación del condicionamiento operante o instrumental (el perro tiende a repetir la ejecución de una respuesta o conducta aprendida que resulta positivamente reforzada, y asociada a tal recompensa), y si bien es cierto que este tipo de aprendizaje asociativo, tan básico y lógico, cuya existencia fue descubierta, no creada, por Burrhus Frederic Skinner, resulta imprescindible para que se lleve a efecto el aprendizaje, también ha de considerarse de forma ética, profesional e importantísima que la aplicación casi exclusiva del condicionamiento operante o instrumental (totalidad del resto de sistemas de formación e intervención existentes) resulta extremadamente insuficiente para la consecución de altos u óptimos niveles de eficacia, por ejemplo en lo que respecta al rendimiento perceptivo olfativo en los perros de rescate, frente a los numerosos tipos y circunstancias que presentan las operaciones de búsqueda y detección reales, como por ejemplos: alta adversidad (abruptos espacios confinados con nula visibilidad…), valores extremadamente minimizados de emisión odorífera por supervivientes sepultados (debido por ejemplo a un acusado grado de hermetización del sepultado), operaciones de alta duración (varios días en ciertos desastres), etc, y que las citadas diferencias de carácter funcional y operativo, determinarán obviamente que resulte o no, odoríferamente detectado, localizado (y consecuentemente salvado) un mayor o menor número de personas con vida sepultadas, no audibles ni visibles.

 

¿Cuáles son las principales diferencias entre el Método Arcón (confiere efectividad garantizadamente óptima), y todo el resto de sistemas de formación para equipos caninos de búsqueda?

 

a.- Los visibles, fructuosos y característicos niveles óptimos de autonomía, motivación y concentración que presentan los perros formados con el Método Arcón durante el desarrollo de las operaciones de búsqueda y detección, incluso en situaciones, por ejemplos, de extrema dificultad perceptiva o frente a espacios confinados con cotas de visibilidad totalmente inexistentes, continuamente abruptos y con dimensiones espaciales para desplazamiento extremadamente mínimas.

El Método Arcón optimiza en los perros durante el desarrollo de las operaciones de búsqueda y detección, entre otros aspectos, los niveles de autonomía de trabajo, motivación específica y concentración psíquica, tanto en intensidad como en permanencia, incluso frente a operaciones de intervención que requieran, como los desastres, de varios días seguidos.

 

Paralelamente, los perros de rescate formados con el Método Arcón, mantienen los citados parámetros esenciales, funcionalmente activos y extremadamente blindados, respecto a una potencial neutralización por efecto de situaciones adversas, como pueden ser por ejemplos un incipiente estado de agotamiento, alta repetitividad de búsquedas carentes de un seguido reforzamiento, agresiva climatología, etc., a diferencia de los perros de rescate formados con el resto de sistemas existentes, en los cuales, la casi exclusiva aplicación del condicionamiento operante, implica una constatada fragilidad en lo que respecta a intensidad, permanencia y blindaje de factores tan vitalmente incidentes y determinantes como son la autonomía, motivación y consecuente concentración psíquica intensa y sostenida.

 

b.- Se ha comprobado también que el umbral mínimo de percepción olfativa (o sea la intensidad mínima suficiente que requiere poseer un estímulo oloroso para poder ser percibido por un ejemplar canino concreto) en lo que respecta al olor de la persona viva sepultada, resulta ser mucho más factible, para un mismo perro, al estar instruido e intervenir con el Método Arcón que si se forma e interviene con cualquiera del resto de los sistemas, ello es debido a que la formación con Método Arcón, permite demostradamente lograr percibir, discriminar odoríferamente las moléculas olorosas específicas, incluso en situaciones de extrema dificultad perceptiva (emisión odorífera minimizada por un alto nivel de hermeticidad, contaminación, o afectada por estados de interferente adversidad visual, auditiva, espacial…), que sin embargo resultaban comprobadamente imperceptibles para los ejemplares caninos formados y certificados con los demás sistemas existentes (tradicionales), los cuales aunque se diferencian en sus respectivas denominaciones, coinciden todos en la limitante circunstancia de estar basados en la aplicación, casi exclusiva, del condicionamiento instrumental u operante, constatándose, en todos los casos, por un amplio conjunto de especialistas oficiales, que todos aquellos perros que estaban formados e incluso certificados como operativos, con estos sistemas tradicionales, previamente a la realización de un curso oficial Método Arcón, tras la aplicación inicial de las técnicas Arcón, en breve espacio de tiempo, lograban detectar emisiones odoríferas sustancialmente menores, en iguales condiciones de dificultad y progresivamente mayores, a las que no le permitían detectar, percibir el olor específico, al principio de curso.

Se han detectado, localizado, personas con vida sepultadas incluso en puntos de extrema dificultad perceptiva en base al nivel de profundidad, hermeticidad u otros factores especialmente interferentes, habiéndose conseguido localizar (constando en los pertinentes informes oficiales) con rapidez y precisión, personas totalmente sepultadas bajo varios metros de tierra, basuras o escombros, tanto en operaciones de búsqueda exteriores como en el interior de adversos espacios confinados sin visibilidad, por Equipos Caninos Método Arcón de Cuerpos de Bomberos, Policías o Ejércitos, de Chile, El Salvador, España, Ecuador, Colombia, Guatemala…, haciendo así posible sus localizaciones y salvamentos en la mayoría de los casos, constando además que Equipos Caninos de otros sistemas no lograron percibir las mismas emisiones odoríferas.

Esta circunstancia vital y diferenciadora se debe exactamente, a que los niveles de autonomía, motivación, concentración y consecuente nivel de rendimiento perceptivo olfativo (umbral mínimo de percepción olfativa), entre otros aspectos, solo se encuentran optimizados para la ejecución de búsquedas, en los perros formados con el Método Arcón.

 

c.- Los perros formados con Método Arcón gracias a sus optimizados niveles de autonomía (siendo a su vez totalmente controlables por sus Guías en caso necesario) y motivación, elaboran visiblemente de forma sistemática estrategias de búsqueda especialmente positivas, percibiendo y localizando con valores extraordinariamente potenciados de rapidez, precisión y rendimiento olfativo, además se potencia de forma consecuente y paralelamente máxima el también valioso y necesario grado de concentración psíquica mantenida durante las operaciones de búsqueda y detección.

Para percibir un estímulo oloroso específico, resultará esencial, entre otras circunstancias, que el perro mantenga el suficiente nivel de atención olfativa, siendo más efectivo y exitoso el proceso de percepción en función de la mayor intensidad sostenida de atención o nivel de concentración que experimente el ejemplar.

El grado de atención voluntaria del perro en la búsqueda va a estar asociado fundamentalmente a los dos parámetros anteriores (autonomía y motivación) y respectivas técnicas Arcón incidentes.

Al optimizarse el nivel de concentración psíquica se incrementará la aplicación de los dispositivos de recepción y elaboración olfativos del perro, limitando su campo de conciencia, y favoreciendo consecuentemente su rendimiento de percepción olfativa entre otros aspectos vinculados antes descritos.

Se ha verificado de forma sólidamente continua, pública, científica y oficial, desde octubre de 1994, que con la aplicación de las innovadoras técnicas de conducta del Método Arcón, se logra optimizar el grado de concentración psíquica, sostenida, del perro durante las operaciones de búsqueda y detección olfativa, debido a la optimización previa de los dos factores citados, ambos sustancialmente incidentes y de carácter neurofisiológico, la motivación específica (intrínseca y extrínseca) vinculada a determinadas expectativas estratégicamente memorizadas (entre otros aspectos) y la autonomía de trabajo del ejemplar (compatibilizada con una sólida fijación en la conducta de búsqueda) carente de interferentes y lesivas expectativas de apoyo (o de cualquier otro tipo de intervención por parte del Guía) respecto al comportamiento de búsqueda.

 

Un nivel extraordinario de concentración psíquica que potencia demostradamente el grado de rendimiento perceptivo olfativo, potenciándose entre otros aspectos esenciales: la inhibición de estímulos potencialmente interferentes (auditivos, visuales, odoríferos…), la selectiva captación y discriminación olfativa del estímulo específico a detectar, la activación funcional de los datos informativos asociados y sistemas de respuesta alojados en el almacén memorístico del perro, el umbral mínimo de percepción olfativa (en este caso, intensidad mínimamente suficiente que requiere poseer un estímulo oloroso para ser percibido por un ejemplar canino) así como el desarrollo sistemático de estrategias caninas de búsqueda odorífera especialmente fructuosas.

 

Debiendo considerarse además, que en base a su demostrada efectividad, a nivel internacional, el Método Arcón es el único sistema de formación e intervención para equipos caninos de búsqueda, que:

 

 

1)Ha sido oficialmente avalado tanto a nivel científico como académico.

 

2) Ha sido aprobado como el sistema oficial de formación e intervención para equipos caninos de rescate por Gobiernos de países con alto riesgo sísmico, debido fundamentalmente, a sus excepcionales resultados internacionales, oficialmente acreditados, relativos a las operaciones reales de detección y consecuente salvamento de personas vivas sepultadas.

3) Ha logrado optimizar demostrablemente la eficacia en los equipos caninos de búsqueda, detección y salvamento, respecto a personas vivas sepultadas (por cualquier material o causa como puedan ser terremotos, deslizamientos…).

 

4) Ha sido oficialmente galardonado por prestigiosas Universidades, Instituciones Científicas, Cuerpos de Bomberos, de Policías, Ejércitos, las Naciones Unidas, etc.

 

5) Su respectiva síntesis ha sido seleccionada y publicada por prestigiosas revistas científicas especializadas, libros y conferencias en congresos científicos especializados de mayor importancia a nivel internacional.

 

La transmisión docente de esta metodología, se está llevando a efecto desde enero de 1996, siendo aplicada oficialmente por Cuerpos de Bomberos, Policías y Ejércitos…de un creciente número de países con especial riesgo, considerando además que este reconocido e innovador método, de riguroso carácter científico, ha incrementado el salvamento de vidas humanas y animales en el planeta, frente a desastres y diversas situaciones antrópicas, al optimizar la eficacia en los perros de búsqueda, detección y salvamento a nivel internacional.

El Método Arcón, también está oficialmente avalado como un gran aporte científico y operativo para la humanidad, debido, entre otros aspectos, a su demostrada eficacia para el salvamento de vidas ante desastres y otras situaciones, habiendo sido aprobado como el sistema oficial por los Gobiernos de países con alto nivel de riesgo como son Nicaragua, El Salvador, Honduras, Ecuador o Guatemala, pertenecientes al Cinturón Circumpacífico, zona de mayor riesgo sísmico del planeta.

Los valores relativos al umbral mínimo de percepción olfativa en el perro (mínima intensidad que ha de poseer un estímulo oloroso para poder ser captado por un individuo) dependerán de diversos factores, de carácter psíquico, anatómico, fisiológico…,como también paralelamente de los sustanciales efectos incidentes relativos a un determinado proceso de aprendizaje, aspecto este último sobre el cual interviene principalmente el Método Arcón, vinculado a factores extremadamente determinantes, como son los niveles de motivación específica, autonomía de trabajo, y consecuente grado de concentración psíquica que debido a la aplicación sistemática de la citada metodología experimentan los perros (optimizándose el rendimiento de percepción olfativa, espectro de parámetros esenciales e inherentes a la ejecución de estrategias de búsqueda, etc. ) durante el desarrollo de las conductas de búsqueda y detección, ante la potencial diversidad de circunstancias sensoriales, ambientales…

En mi dilatado proceso de investigación e innovadora gestación partí de la circunstancia básicamente esencial y genérica de que la mayor o menor efectividad a lograrse con un perro respecto a las operaciones de búsqueda y detección dependería fundamentalmente de la compleja interacción existente entre el bagaje genético y el tipo de aprendizaje recibido por cada ejemplar canino, proponiéndome intervenir e innovar, desde el principio, específicamente sobre el campo del aprendizaje y la conducta (búsqueda y detección), evitando detenerme en lo que pudiera ser un simple mejoramiento de lo ya existente, sino continuar intentando lograr cotas de real optimización en cuanto a eficacia, objetivo este que resultó plenamente cumplido tras una intensa y ardua labor de todo un conjunto de años .

Durante el desarrollo de lo que fue realmente un arduo y dilatado proceso de investigación/innovación, necesité intervenir sobre los elementos y circunstancias específicas de estudio, relativo a la conducta de búsqueda y detección olfativa, extrayendo datos y valiosa información, por ejemplo de la manipulación sistemática voluntaria de variables en las pruebas prácticas o ejercicios observables con los perros, experimentación de campo, constante razonamiento analítico y sintético, análisis de variables y respuestas, elaboración y verificación de hipótesis e innovaciones…afrontando durante años una ardua e intensa labor de estudio e investigación, básicamente fiel al riguroso protocolo general de investigación científica ( centrado primero sobre la conducta de la especie canina en general y más tarde en pro de potenciar, al máximo posible, el grado de rendimiento y eficacia en todos los aspectos, del perro de rescate, ante múltiples situaciones de diversa naturaleza).

Reiteradamente debí solventar con firmeza los frecuentes y arduos escollos propios de semejantes retos de investigación e innovación, en cuyo proceso, por ejemplo, eran numerosas y complejas las variables incidentes e independientes que por ejemplo afectaban aleatoriamente de forma lesivamente involuntaria e inevitablemente descontrolada, tanto a la investigación observacional como a la experimental, relativas fundamentalmente a los propios ejemplares caninos, y a la múltiple diversidad de entornos y circunstancias, seleccionados y utilizados, para los desarrollos de las operaciones de búsqueda y detección.

He de puntualizar que entre los principales objetivos, que me planteé y que entrañaban mayor dificultad, complejidad y laboriosidad desde el principio, estaba la creación de nuevas técnicas de conducta que progresivamente lograsen optimizar y compatibilizar determinados factores de carácter neurofisiológico, esencialmente incidentes en el rendimiento canino respecto a las complejas y diversas operaciones de búsqueda y detección, así por ejemplo, un fructuoso nivel de autonomía de trabajo ( asociada sólidamente a un valor cero de potencial descontrol y disociación por parte del perro respecto al guía como potencial elemento de apoyo o participación, favoreciendo así una mayor concentración psíquica y percepción entre otros aspectos ) debería estar compatibilizada simultáneamente, desde el inicio, con una sólida fijación en la conducta de búsqueda y además con un paralelo proceso de aprendizaje extremadamente eficaz, rápido y constantemente exitoso para que generase en consecuencia, valiosas expectativas memorizadas que contribuyesen especialmente a consolidar un especial nivel motivacional en el perro (favoreciendo también junto a la autonomía, mayor nivel de concentración psíquica y consecuente rendimiento perceptivo olfativo entre otros aspectos) respecto a la conducta de búsqueda y detección, incluso frente a situaciones de extrema adversidad (reducidos espacios confinados, nula visibilidad, emisiones odoríferas extremadamente minimizadas…) y operaciones de alta permanencia (días continuados tras un desastre, por ejemplo )y lograr paralelamente también la importantísima, necesaria y vital optimización del umbral mínimo de percepción olfativa .

En lo que respecta al nivel de motivación específica, establecí como objetivo alcanzar el máximo nivel factible de solidez, intensidad y perseverancia, incluso frente a posibles intervenciones de elevada adversidad y/o prolongación temporal (donde los únicos límites fueran determinados por circunstancias totalmente ineludibles como por ejemplo constituye el estado fisiológico de fatiga física o mental.).

Para ello, necesité penetrar mediante la constante observación, profundo análisis y comprensión, en las más intrincadas claves del comportamiento canino de búsqueda y detección, eslabón inicial fundamental para conseguir afrontar productivamente lo que fue una paciente, dilatada y ardua tarea de minuciosa elaboración, tendiendo constantemente a conseguir una positiva interrelación de conjunto, cual puzle enrevesado a completar sin fisuras, con el mejor resultado posible, calificable incluso, con rigurosa objetividad, de optimizado.

También resultó esencial la continua relación, conexión, percepción, interpretación y generación de hipótesis productivas que precisaban aliarse a la observación y el estudio, y ser reforzadas en todo momento con una actitud necesariamente perseverante, objetiva, sistemática, creativa, metódica, con iniciativa, paciente y responsable, potencial esencial que me permitió fructuosamente (aunque nunca exento de continuas dificultades y obstáculos) observar, analizar, profundizar, moldear, innovar…sin rendirme definitivamente hasta la plena consecución de tan importantes objetivos.

Un importante y complejo reto que necesité afrontar con firmeza durante un total de doce años, culminándose por fin, tan arduo proceso de investigación e innovación, en octubre de 1994, con la creación de las que serían mundialmente reconocidas, técnicas de conducta, aprendizaje e intervención Arcón, asociadas y estratégicamente interrelacionadas con los sucesivos módulos del correspondiente proceso formativo específico, aplicables tanto en el proceso de formación, como en las operaciones de intervención reales frente a todo tipo de siniestros y situaciones.

Y fue concretamente en la ciudad de Sevilla, España, donde consideré por fin ultimada la creación del Método Arcón, estableciendo ya el nacimiento del mismo, tras realizar todo un conjunto de exigentes procesos de verificación, ante cotas extremas de adversidad (auditiva, odorífera, visual…) y de permanencia temporal, en el seno de unos importantes simulacros que llevé a efecto como Bombero del Ayuntamiento de Sevilla, con mi entrañable compañero canino Arcón, en un curso oficial sobre Técnicas para Salvamento ante Desastres, de la Escuela oficial relativa a Seguridad del Gobierno de la Junta de Andalucía, España, la ESPA, Escuela de Seguridad Pública de Andalucía, constatándose de forma sólida, rigurosa y oficial, el extraordinario nivel de efectividad, calificable de óptimo, (superando considerablemente, los límites observados en los sistemas de formación canina existentes, y paralelamente también a los medios artificiales más avanzados de búsqueda y detección, utilizados, como es el caso por ejemplos de los detectores geo-fónicos, o de las cámaras térmicas, desde enero de 1999 hasta la actualidad, ante los sucesivos desastres, naturales y antrópicos, en los que han intervenido las diversas Unidades Caninas de Rescate Método Arcón, de diversas naciones.

 

“Salvar o dejar fallecer bajo los escombros”, lo dejo a modo de trascendente reflexión para las personas de buena voluntad, para las que están en vías de serlo, y también para las que nunca lo serán.

 

 

El pasado nada lo puede cambiar, pero el futuro SÍ, así que nuevamente les pido encarecidamente y mientras viva lo seguiré manifestando, verifiquen sin excepción y máxima rigurosidad, todo aquello que exista para detección de supervivientes sepultados (no audibles ni visibles, y frente a todo tipo de situaciones) o explosivos, y adopten sin demora alguna, por encima de todo, aquello que demuestre mayor nivel de efectividad, sin olvidar nadie de que nuestro paso por esta vida es realmente fugaz.

El amenazante siniestro o desastre, seguirá atacando inevitablemente, sin esperar ni avisar, en un punto u otro y cuantos más perros y personas se formen con el medio más eficaz verificado, el Método Arcón, disponiendo de contingentes especializados in situ a ser posible, para lograr la máxima prontitud posible en las intervenciones, un factor también vitalmente imprescindible, así como el establecimiento ineludible del adecuado proceso de reciclaje periódico, más vidas se lograrán arrebatar al incansable monstruo de sus mortales garras, los silenciosos escombros sepultantes.

 

Para que toda esta trascendente reflexión pueda generar la pretendida fuerza vinculante que socialmente debería imponerse para bien general, resultaría esencial que todas y cada una de las personas que abordasen la responsable lectura de este artículo, se auto-imaginasen durante segundos, intentando experimentar la mayor dosis de empatía posible, en la siguiente situación que a cualquiera de todos nosotros puede suceder en cualquier instante y lugar, al igual que le ocurre, de forma imprevista, a miles de personas, año tras año, en un punto u otro del planeta (tras terremotos, deslizamientos, fallos estructurales, explosiones…) :

 

“Un rugido estructural seguido del instantáneo aprisionamiento en un oscuro y polvoriento hueco temporalmente vital, bajo una masa de escombros, tan desesperadamente aflictivo como imprevisible, en compañía a veces, de más o menos seres queridos, sufriendo sobre todo la angustiosa incertidumbre, si llegará a tiempo o no, un medio de búsqueda y detección, suficientemente eficaz para localizarlos y poder salvarlos, y no cualquier otro, insuficientemente efectivo, que los dejaría, de forma ignorada, abandonados, condenados a una muerte segura, por diversas causas clínicas, o destrozados, como se ha constatado, por la implacable y mortalmente ignorante acción de las máquinas excavadoras, tras el inevitable sufrimiento de toda índole, más o menos dilatado”.

 

 

 

Autor del artículo: Jaime Parejo García, creador científico del Método Arcón

(Biografía, documentalmente acreditada: https://www.metodoarcon.org/biografia-oficial )