PRINCIPALES DIFERENCIAS ENTRE EL MÉTODO ARCÓN Y TODO EL RESTO DE SISTEMAS EXISTENTES PARA LA FORMACIÓN E INTERVENCIÓN DE EQUIPOS CANINOS DE BÚSQUEDA

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Describo a continuación esquemáticamente las principales diferencias entre el Método Arcón y todo el resto de sistemas existentes para la formación e intervención de equipos caninos de búsqueda, y paralelamente su determinante incidencia en el nivel de efectividad y resultados finales relativos a operaciones de búsqueda, detección y salvamento.

Sevilla, España- 20/05/2018

Jaime Parejo García

Se ha constatado minuciosamente, que los procesos de aprendizajes relativos a todos y cada uno de los demás sistemas de formación e intervención para equipos caninos de búsqueda se han limitado casi exclusivamente a la aplicación del condicionamiento operante o instrumental (el perro tiende a repetir la ejecución de una respuesta o conducta aprendida que resulta positivamente reforzada, y asociada a tal recompensa), y si bien es cierto que este tipo de aprendizaje asociativo, tan básico y lógico, cuya existencia fue descubierta, no creada, por Burrhus Frederic Skinner, resulta imprescindible para que se lleve a efecto el aprendizaje, también ha de considerarse de forma ética, profesional e importantísima que la aplicación casi exclusiva del condicionamiento operante o instrumental (totalidad del resto de sistemas de formación e intervención existentes) resulta extremadamente insuficiente para la consecución de altos u óptimos niveles de eficacia, por ejemplo en lo que respecta al rendimiento perceptivo olfativo en los perros de rescate, frente a los numerosos tipos y circunstancias que presentan las operaciones de búsqueda y detección reales, como por ejemplos: alta adversidad (abruptos espacios confinados con nula visibilidad…), valores extremadamente minimizados de emisión odorífera por supervivientes sepultados (debido por ejemplo a un acusado grado de hermetización del sepultado), operaciones de alta duración (varios días en ciertos desastres), etc, y que las citadas diferencias de carácter funcional y operativo, determinarán obviamente que resulte o no, odoríferamente detectado, localizado (y consecuentemente salvado) un mayor o menor número de personas con vida sepultadas, no audibles ni visibles.

 

¿Cuáles son las principales diferencias entre el Método Arcón (confiere efectividad garantizadamente óptima), y todo el resto de sistemas de formación para equipos caninos de búsqueda?

a.- Los visibles, fructuosos y característicos niveles óptimos de autonomía, motivación y concentración que presentan los perros formados con el Método Arcón durante el desarrollo de las operaciones de búsqueda y detección, incluso en situaciones, por ejemplos, de extrema dificultad perceptiva o frente a espacios confinados con cotas de visibilidad totalmente inexistentes, continuamente abruptos y con dimensiones espaciales para desplazamiento extremadamente mínimas.

El Método Arcón optimiza en los perros durante el desarrollo de las operaciones de búsqueda y detección, entre otros aspectos, los niveles de autonomía de trabajo, motivación específica y concentración psíquica, tanto en intensidad como en permanencia, incluso frente a operaciones de intervención que requieran, como los desastres, de varios días seguidos.
Paralelamente, los perros de rescate formados con el Método Arcón, mantienen los citados parámetros esenciales, funcionalmente activos y extremadamente blindados, respecto a una potencial neutralización por efecto de situaciones adversas, como pueden ser por ejemplos un incipiente estado de agotamiento, alta repetitividad de búsquedas carentes de un seguido reforzamiento, agresiva climatología, etc., a diferencia de los perros de rescate formados con el resto de sistemas existentes, en los cuales, la casi exclusiva aplicación del condicionamiento operante, implica una constatada fragilidad en lo que respecta a intensidad, permanencia y blindaje de factores tan vitalmente incidentes y determinantes como son la autonomía, motivación y consecuente concentración psíquica intensa y sostenida.

b.- Se ha comprobado también que el umbral mínimo de percepción olfativa (o sea la intensidad mínima suficiente que requiere poseer un estímulo oloroso para poder ser percibido por un ejemplar canino concreto) en lo que respecta al olor de la persona viva sepultada, resulta ser mucho más factible, para un mismo perro, al estar instruido e intervenir con el Método Arcón que si se forma e interviene con cualquiera del resto de los sistemas, ello es debido a que la formación con Método Arcón, permite demostradamente lograr percibir, discriminar odoríferamente las moléculas olorosas específicas, incluso en situaciones de extrema dificultad perceptiva (emisión odorífera minimizada por un alto nivel de hermeticidad, contaminación, o afectada por estados de interferente adversidad visual, auditiva, espacial…), que sin embargo resultaban comprobadamente imperceptibles para los ejemplares caninos formados y certificados con los demás sistemas existentes (tradicionales), los cuales aunque se diferencian en sus respectivas denominaciones, coinciden todos en la limitante circunstancia de estar basados en la aplicación, casi exclusiva, del condicionamiento instrumental u operante, constatándose, en todos los casos, por un amplio conjunto de especialistas oficiales, que todos aquellos perros que estaban formados e incluso certificados como operativos, con estos sistemas tradicionales, previamente a la realización de un curso oficial Método Arcón, tras la aplicación inicial de las técnicas Arcón, en breve espacio de tiempo, lograban detectar emisiones odoríferas sustancialmente menores, en iguales condiciones de dificultad y progresivamente mayores, a las que no le permitían detectar, percibir el olor específico, al principio de curso

Se han detectado, localizado, personas con vida sepultadas incluso en puntos de extrema dificultad perceptiva en base al nivel de profundidad, hermeticidad u otros factores especialmente interferentes, habiéndose conseguido localizar (constando en los pertinentes informes oficiales) con rapidez y precisión, personas totalmente sepultadas bajo varios metros de tierra, basuras o escombros, tanto en operaciones de búsqueda exteriores como en el interior de adversos espacios confinados sin visibilidad, por Equipos Caninos Método Arcón de Cuerpos de Bomberos, Policías o Ejércitos, de Chile, El Salvador, España, Ecuador, Colombia, Guatemala…, haciendo así posible sus localizaciones y salvamentos en la mayoría de los casos, constando además que Equipos Caninos de otros sistemas no lograron percibir las mismas emisiones odoríferas.

Esta circunstancia vital y diferenciadora se debe exactamente, a que los niveles de autonomía, motivación, concentración y consecuente nivel de rendimiento perceptivo olfativo (umbral mínimo de percepción olfativa), entre otros aspectos, solo se encuentran optimizados para la ejecución de búsquedas, en los perros formados con el Método Arcón.

c.- Los perros formados con Método Arcón gracias a sus optimizados niveles de autonomía (siendo a su vez totalmente controlables por sus Guías en caso necesario) y motivación, elaboran visiblemente de forma sistemática estrategias de búsqueda especialmente positivas, percibiendo y localizando con valores extraordinariamente potenciados de rapidez, precisión y rendimiento olfativo, además se potencia de forma consecuente y paralelamente máxima el también valioso y necesario grado de concentración psíquica mantenida durante las operaciones de búsqueda y detección.

Para percibir un estímulo oloroso específico, resultará esencial, entre otras circunstancias, que el perro mantenga el suficiente nivel de atención olfativa, siendo más efectivo y exitoso el proceso de percepción en función de la mayor intensidad sostenida de atención o nivel de concentración que experimente el ejemplar.

El grado de atención voluntaria del perro en la búsqueda va a estar asociado fundamentalmente a los dos parámetros anteriores (autonomía y motivación) y respectivas técnicas Arcón incidentes.

Al optimizarse el nivel de concentración psíquica se incrementará la aplicación de los dispositivos de recepción y elaboración olfativos del perro, limitando su campo de conciencia, y favoreciendo consecuentemente su rendimiento de percepción olfativa entre otros aspectos vinculados antes descritos.

Se ha verificado de forma sólidamente continua, pública, científica y oficial, desde octubre de 1994, que con la aplicación de las innovadoras técnicas de conducta del Método Arcón, se logra optimizar el grado de concentración psíquica, sostenida, del perro durante las operaciones de búsqueda y detección olfativa, debido a la optimización previa de los dos factores citados, ambos sustancialmente incidentes y de carácter neurofisiológico, la motivación específica (intrínseca y extrínseca) vinculada a determinadas expectativas estratégicamente memorizadas (entre otros aspectos) y la autonomía de trabajo del ejemplar (compatibilizada con una sólida fijación en la conducta de búsqueda) carente de interferentes y lesivas expectativas de apoyo (o de cualquier otro tipo de intervención por parte del Guía) respecto al comportamiento de búsqueda.

Un nivel extraordinario de concentración psíquica que potencia demostradamente el grado de rendimiento perceptivo olfativo, potenciándose entre otros aspectos esenciales: la inhibición de estímulos potencialmente interferentes (auditivos, visuales, odoríferos…), la selectiva captación y discriminación olfativa del estímulo específico a detectar, la activación funcional de los datos informativos asociados y sistemas de respuesta alojados en el almacén memorístico del perro, el umbral mínimo de percepción olfativa (en este caso, intensidad mínimamente suficiente que requiere poseer un estímulo oloroso para ser percibido por un ejemplar canino) así como el desarrollo sistemático de estrategias caninas de búsqueda odorífera especialmente fructuosas.

Debiendo considerarse además, que en base a su demostrada efectividad, a nivel internacional, el Método Arcón es el único sistema de formación e intervención para equipos caninos de búsqueda, que:

1) Ha sido oficialmente avalado tanto a nivel científico como académico.

2) Ha sido aprobado como el sistema oficial de formación e intervención para equipos caninos de rescate por Gobiernos de países con alto riesgo sísmico, debido fundamentalmente, a sus excepcionales resultados internacionales, oficialmente acreditados, relativos a las operaciones reales de detección y consecuente salvamento de personas vivas sepultadas.

3) Ha logrado optimizar demostrablemente la eficacia en los equipos caninos de búsqueda, detección y salvamento, respecto a personas vivas sepultadas (por cualquier material o causa como puedan ser terremotos, deslizamientos…).

4) Ha sido oficialmente galardonado por prestigiosas Universidades, Instituciones Científicas, Cuerpos de Bomberos, de Policías, Ejércitos, las Naciones Unidas, etc.

5) Su respectiva síntesis ha sido seleccionada y publicada por prestigiosas revistas científicas especializadas, libros y conferencias en congresos científicos especializados de mayor importancia a nivel internacional.

La transmisión docente de esta metodología, se está llevando a efecto desde enero de 1996, siendo aplicada oficialmente por Cuerpos de Bomberos, Policías y Ejércitos…de un creciente número de países con especial riesgo, considerando además que este reconocido e innovador método, de riguroso carácter científico, ha incrementado el salvamento de vidas humanas y animales en el planeta, frente a desastres y diversas situaciones antrópicas, al optimizar la eficacia en los perros de búsqueda, detección y salvamento a nivel internacional.

El Método Arcón, también está oficialmente avalado como un gran aporte científico y operativo para la humanidad, debido, entre otros aspectos, a su demostrada eficacia para el salvamento de vidas ante desastres y otras situaciones, habiendo sido aprobado como el sistema oficial por los Gobiernos de países con alto nivel de riesgo como son Nicaragua, El Salvador, Honduras, Ecuador o Guatemala, pertenecientes al Cinturón Circumpacífico, zona de mayor riesgo sísmico del planeta.

Puntualizando además que para llegar al suficiente conocimiento del complejo Método Arcón y de su amplia dinámica de aplicación (en formación, entrenamiento e intervención) respecto a las personas, resulta necesario un arduo proceso de formación específica, que la experiencia constata requiere de varios años de complejo estudio teórico-práctico y especial asimilación, específicamente relativo a la citada metodología, con el correspondiente proceso especializado de formación continua, perfeccionamiento y progresiva consolidación.

En mi dilatado proceso de investigación e innovadora gestación partí de la circunstancia básicamente esencial y genérica de que la mayor o menor efectividad a lograrse con un perro respecto a las operaciones de búsqueda y detección dependería fundamentalmente de la compleja interacción existente entre el bagaje genético y el tipo de aprendizaje recibido por cada ejemplar canino, proponiéndome intervenir e innovar, desde el principio, específicamente sobre el campo del aprendizaje y la conducta (búsqueda y detección), evitando detenerme en lo que pudiera ser un simple mejoramiento de lo ya existente, sino continuar intentando lograr cotas de real optimización en cuanto a eficacia, objetivo este que resultó plenamente cumplido tras una intensa y ardua labor de todo un conjunto de años.

Reiteradamente debí solventar con firmeza los frecuentes y arduos escollos propios de semejantes retos de investigación e innovación, en cuyo proceso, por ejemplo, eran numerosas y complejas las variables incidentes e independientes que por ejemplo afectaban aleatoriamente de forma lesivamente involuntaria e inevitablemente descontrolada, tanto a la investigación observacional como a la experimental, relativas fundamentalmente a los propios ejemplares caninos, y a la múltiple diversidad de entornos y circunstancias, seleccionados y utilizados, para los desarrollos de las operaciones de búsqueda y detección, los cuales presentaban numerosos y continuos estímulos, variables, incontrolables y lesivamente incidentes, de naturaleza odorídera, visual, auditiva e incluso táctil.

Lógicamente, resulta imprescindible, que el estímulo oloroso presente un nivel de intensidad mínimamente suficiente, debiendo considerarse que los valores relativos al umbral mínimo de percepción olfativa en el perro (mínima intensidad que ha de poseer un estímulo oloroso para poder ser captado por un individuo) dependerán de diversos factores, de carácter psíquico, anatómico, fisiológico…,como también paralelamente de los sustanciales efectos incidentes relativos a un determinado proceso de aprendizaje, aspecto este último sobre el cual interviene principalmente el Método Arcón, vinculado a factores extremadamente determinantes, como son los niveles de motivación específica, autonomía de trabajo, y consecuente grado de concentración psíquica que debido a la aplicación sistemática de la citada metodología experimentan los perros (optimizándose el rendimiento de percepción olfativa, espectro de parámetros esenciales e inherentes a la ejecución de estrategias de búsqueda, etc) durante el desarrollo de las conductas de búsqueda y detección, ante la potencial diversidad de circunstancias sensoriales, ambientales…

En este dilatado proceso de investigación e innovadora gestación partí de la circunstancia básicamente esencial y genérica de que la mayor o menor efectividad a lograrse con un perro respecto a las operaciones de búsqueda y detección dependería fundamentalmente de la compleja interacción existente entre el bagaje genético y el tipo de aprendizaje recibido por cada ejemplar canino, proponiéndome intervenir e innovar, desde el principio, específicamente sobre el campo del aprendizaje y la conducta (búsqueda y detección), evitando detenerme en lo que pudiera ser un simple mejoramiento de lo ya existente, sino continuar intentando lograr cotas de real optimización en cuanto a eficacia, objetivo este que resultó plenamente cumplido tras una intensa y ardua labor de todo un conjunto de años.

He de puntualizar que entre los principales objetivos, que me planteé y que entrañaban mayor dificultad, complejidad y laboriosidad desde el principio, estaba la creación de nuevas técnicas de conducta que progresivamente lograsen optimizar y compatibilizar determinados  factores de carácter neurofisiológico, esencialmente incidentes en el rendimiento canino respecto a las complejas y diversas operaciones de búsqueda y detección, así por ejemplo, un fructuoso nivel de autonomía de trabajo (asociada sólidamente a un valor cero de potencial descontrol y disociación por parte del perro respecto al guía como potencial elemento de apoyo o participación,  favoreciendo así una mayor concentración psíquica y percepción entre otros aspectos) debería estar compatibilizada simultáneamente, desde el inicio, con una sólida fijación en la conducta de búsqueda y además con un paralelo proceso de aprendizaje extremadamente eficaz, rápido y constantemente exitoso para que generase en consecuencia, valiosas expectativas memorizadas que contribuyesen especialmente a consolidar un especial nivel motivacional en el perro (favoreciendo también junto a la autonomía, mayor nivel de concentración psíquica y consecuente rendimiento perceptivo olfativo entre otros aspectos) respecto a la conducta de búsqueda y detección, incluso frente a situaciones de extrema adversidad (reducidos espacios confinados, nula visibilidad, emisiones odoríferas extremadamente minimizadas…) y operaciones de alta permanencia (días continuados tras un desastre, por ejemplo) y lograr paralelamente también la importantísima, necesaria y vital optimización del umbral mínimo de percepción olfativa.

En lo que respecta al nivel de motivación específica, establecí como objetivo alcanzar el máximo nivel factible de solidez, intensidad y perseverancia, incluso frente a posibles intervenciones de elevada adversidad y/o prolongación temporal (donde los únicos límites fueran determinados por circunstancias totalmente ineludibles como por ejemplo constituye el estado fisiológico de fatiga física o mental).

Para ello, necesité penetrar mediante la constante observación, profundo análisis y comprensión, en las más intrincadas claves del comportamiento canino de búsqueda y detección, eslabón inicial fundamental para conseguir afrontar productivamente lo que fue una paciente, dilatada y ardua tarea de minuciosa elaboración, tendiendo constantemente a conseguir una positiva interrelación de conjunto, cual puzle enrevesado a completar sin fisuras, con el mejor resultado posible, calificable incluso, con rigurosa objetividad, de optimizado.

También resultó esencial la continua relación, conexión, percepción, interpretación y generación de hipótesis productivas que precisaban aliarse a la observación y el estudio, y ser reforzadas en todo momento con una actitud necesariamente perseverante, objetiva, sistemática, creativa, metódica, con iniciativa, paciente y responsable, potencial esencial que me permitió fructuosamente (aunque nunca exento de continuas dificultades y obstáculos) observar, analizar, profundizar, moldear, innovar…sin rendirme definitivamente hasta la plena consecución de tan importantes objetivos.

Un importante y complejo reto que necesité afrontar con firmeza durante un total de doce años, culminándose por fin, tan arduo proceso de investigación e innovación, en octubre de 1994, con la creación de las que serían mundialmente reconocidas, técnicas de conducta, aprendizaje e intervención Arcón, asociadas y estratégicamente interrelacionadas con los sucesivos módulos del correspondiente proceso formativo específico, aplicables tanto en el proceso de formación, como en las operaciones de intervención reales frente a todo tipo de siniestros y situaciones.

Fué concretamente en la ciudad de Sevilla, España, donde consideré ultimada la creación del Método Arcón, estableciendo ya el nacimiento del mismo, tras realizar todo un conjunto de exigentes procesos de verificación, ante cotas extremas de adversidad (auditiva, odorífera, visual…) y de permanencia temporal, en el seno de unos importantes simulacros que llevé a efecto como Bombero del Ayuntamiento de Sevilla, con mi entrañable compañero canino Arcón, en un curso oficial sobre Técnicas para Salvamento ante Desastres, de la Escuela oficial relativa a Seguridad del Gobierno de la Junta de Andalucía, España, la ESPA, Escuela de Seguridad Pública de Andalucía, constatándose de forma sólida, rigurosa y oficial, el extraordinario nivel de efectividad, calificable de óptimo, (superando considerablemente, los límites observados en los sistemas de formación canina existentes, y paralelamente también a los medios artificiales más avanzados de búsqueda y detección, utilizados, como es el caso por ejemplos de los detectores geofónicos, o de las cámaras térmicas, desde enero de 1999 hasta la actualidad, ante los sucesivos desastres, naturales y antrópicos, en los que han intervenido las diversas Unidades Caninas de Rescate Método Arcón, de diversas naciones.

 

Jaime Parejo García