Describiendo algunos de los vitales avances por los que el Método ARCÓN constituye un legado trascendental en bien de la Humanidad, galardonado junto a su creador el Dr. HC Jaime Parejo García, por las Naciones Unidas, prestigiosas Universidades, etc.

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Autor del artículo: doctor honoris causa, profesor emérito, investigador e inventor Jaime Parejo García, galardonado a nivel mundial por las Naciones Unidas, prestigiosas Universidades, etc. inventor, autor y propietario intelectual del Método Arcón.

 

 

No debe ignorarse que todo perro que realice las operaciones búsqueda y detección (ya sea caminando o corriendo, suelto o unido a una traílla) si no está experimentando un nivel tan intenso como perseverante de concentración y frente a cualquier situación (lo cual se logra con el avance Método Arcón entre otros potenciales imprescindibles), le resultará imposible detectar en la mayoría de los casos, las emisiones de olor mínimamente perceptibles (espiración de supervivientes extremadamente sepultados, explosivos especialmente enterrados y/o hermetizados…).

Los perros formados mediante Método Arcón son los más eficaces del mundo en búsqueda, detección y salvamento (también respecto a los instrumentos artificiales), habiendo sido constatado oficialmente por principales instituciones intervinientes de numerosos países (en cientos de simulacros oficiales e intervenciones reales) que son los únicos que logran (incluso frente a situaciones extremadamente adversas) valores 10 (en Escala Parámetros Incidentes de cero a diez) relativos a todos los aspectos esencialmente incidentes respecto a las operaciones de búsqueda y detección para salvamento. Puntualizando que la optimización de efectividad que confiere la aplicación del Método Arcón, es aplicable con idénticos resultados, oficialmente verificados, a la búsqueda y detección de supervivientes sepultados en desastres naturales o antrópicos, personas extraviadas, biodetección, explosivos, minas antipersonales, especies animales y/o vegetales protegidas y/o prohibidas…y que lógicamente aunque esta optimización de la autonomía psíquica, motivación específica y sostenida concentración (entre todo un conjunto de aspectos como los nueve que relaciono a continuación) favorezca al máximo, por ejemplo, los valores relativos al umbral mínimo de percepción olfativa en cada perro, estarán siempre inevitablemente afectados y limitados por factores incidentes de naturaleza anatómica, fisiológica…

 

  • Autonomía psíquica útil
  • Motivación específica (respecto a extrema durabilidad temporal y adversidad)
  • Concentración específica sostenida respecto a extrema durabilidad temporal y adversidad (nula visibilidad, sonidos estrepitosos ininterrumpidos, etc.)
  • Inhibición, neutralización sensorial de estímulos potencialmente interferentes
  • Activación e interacción de datos específicos almacenados memorísticamente
  • Rendimiento perceptivo olfativo (captación, discriminación…)
  • Umbral mínimo de percepción olfativa
  • Rapidez y precisión en la detección específica
  • Estrategias de búsqueda

 

El Método Arcón está acreditado, certificado por diversas instituciones como destacado avance científico y legado trascendental en bien de la humanidad, habiendo sido galardonado junto a su creador, por las Naciones Unidas, Gobiernos, Universidades, Centro de Investigación, Sociedades Científicas, Fuerzas Armadas, Cuerpos de Bomberos, Cuerpos de Policías, Cruz Roja, Protección Civil, etc., al haber incrementado la preservación y el salvamento de vidas humanas, animales y vegetales en el mundo (frente a desastres naturales y antrópicos, explosivos, minas antipersonales, biodetección, evitación de plagas animales o vegetales, etc.), y consecuentemente los principales Centros oficiales de Formación en Búsqueda y Detección Canina de Latinoamérica (CEAC de Gendarmería de Chile, Batallón Canino Policía Militar Brasilia, Escuela de Fuerzas Especiales ESFE 9 del Ejército de Ecuador, ESGAC de Policía Nacional de Colombia, etc.) han optado responsablemente por la formación, aplicación, y acreditación como Centros Internacionales de Formación y Homologación Método Arcón CIFHMA.

Logré tras doce arduos años de investigación e innovación, crear el Método Arcón, para lo cual necesité conocer, observar, abordar una continuada experimentación de campo, analizar conductualmente en profundidad y con gran matización, por ejemplos, las dinámicas de reactividad, interacción… relativas a procesos cognitivos en el perro, como la concentración, memorización o percepción olfativa, para poder intervenir, crear las innovadoras técnicas, cuya aplicación optimizarían por fin la efectividad en la especie canina respecto a las operaciones de búsqueda y detección para salvamento (superando, de forma oficialmente constatada, el nivel de eficacia del sistema tradicional canino y el de los instrumentos artificiales más avanzados), considerado por innumerables expertos oficiales de diversos países, como el avance científico relativo a búsqueda y detección canina para salvamento más importante constatadamente, de la historia.

Conforme avanzaba en tan complejo reto de investigación e innovación, iba constatando que por ejemplos, las dinámicas de interacción o de reactividad, relativas a los citados procesos cognitivos especialmente determinantes en la conducta de búsqueda y detección canina, eran tan extremadamente amplias, como aún desconocidas para el humano.

Realmente constituía un reto aparentemente imposible, analizar, conocer e intervenir con la máxima precisión, profundidad e incidencia específica que resultasen posibles, sobre los citados procesos, entre otros, que se llevaban a efecto de forma tan inescrutable en el cerebro canino, hasta lograr optimizar la efectividad, el rendimiento, en las operaciones de búsqueda y detección canina para salvamento (incluso, como resultaba vitalmente necesario, frente a situaciones de especial adversidad y durabilidad temporal).

Considerando constantemente que el perro actúa, por ejemplo, en función de la información que almacena, y de la forma en que memorice y analice la misma, adoptando unos u otros tipos de respuestas, de reactividad, de comportamiento, debí observar, analizar, registrar, investigar, intervenir, crear… por ejemplos, respecto a la  interpretación y reactividad de la especie canina ante el lenguaje verbal y corporal humano (con la extremada matización y positiva precisión que se requería), o respecto a innumerables estímulos de naturaleza visual, auditiva, odorífera o táctil, así como los efectos visibles de sus complejas formas y dinámicas de almacenamiento y activación de información específica, de la generación de expectativas útiles relativas a múltiples procesos experimentales de aprendizaje, o de los diversos trastornos incidentes como la inhibición, frustración, etc., por ejemplos.

Los niveles de dificultad, se incrementaban sustancialmente, por ejemplo, debido al amplio abanico de factores o variables incontrolables, que tanto afectaban, complicaban y dilataban los continuos procesos de investigación, experimentación de campo, que secuencialmente necesité abordar y profundizar, de forma imprescindible, durante años.

Todo ello se complicaba muchísimo más aún, si consideramos que mi objetivo desde el principio, no era cesar, culminar las investigaciones y potencial innovación, cuando lograse un simple mejoramiento de la efectividad respecto a lo ya existente entonces en el mundo (el básico sistema tradicional consistente en la simple aplicación del condicionamiento operante).

Mi sólido e importantísimo reto era el de intentar llegar a optimizar, a maximizar, la eficacia de la búsqueda y detección en las operaciones reales, para así potenciar en este ámbito, todo lo que resultase posible (y siempre de forma humanitaria no lucrativa) la preservación y el salvamento de vidas humanas, animales y de plantas.

Trascendente objetivo logrado, cuando por fin culminé todo un arduo proceso de investigación e innovación, de doce años de duración, habiendo ya creado lo que constituye un trascendente avance científico, que registraría, siendo oficialmente aprobado. en el Registro General de la Propiedad Intelectual RGPI como innovadora obra científica, original y creada por mi persona, la cual denominé Método Arcón, al optar por inmortalizar en vez de mi nombre el de mi querido compañero canino con el que culminé la creación de tan trascendente metodología y avance.

Por fin, tras una dilatada y ardua labor de investigación e innovación (miles de días, de folios escritos, de operaciones de búsqueda y detección canina minuciosamente diseñadas, analizadas, registradas, etc.), pude conseguir crear todo un conjunto de técnicas, siete en total, las cuales comprenden el Método Arcón (vinculadas según los casos, a los diferentes procesos formativos o acciones de intervención específicos) tan complejas y extremadamente amplias como innovadoras y trascendentes, las cuales perfectamente interrelacionadas, lograban optimizar al máximo posible (incluso frente a máximas cotas de factible durabilidad temporal y adversidad) el rendimiento y resultados en las operaciones de búsqueda y detección canina para salvamento, consiguiendo además, al resultar necesario, interrelacionar con total simultaneidad, parámetros tan potencialmente incompatibles en fases iniciales de formación, como la autonomía psíquica y la motivación, los cuales conjuntamente maximizaban, de forma imprescindible, el grado de concentración sostenida del ejemplar canino durante las operaciones de búsqueda y detección, y maximizaban consecuentemente el indispensable y vital nivel de rendimiento perceptivo olfativo, así como el umbral mínimo de percepción odorífera, entre otros aspectos esencialmente incidentes y determinantes, potenciándose así de forma excepcional la inhibición, neutralización de todo tipo de estímulos potencialmente interferentes (auditivos, visuales, olfativos…), la potenciación de la captación, percepción olorosa o de la positiva activación interactuante de los datos informativos alojados en el almacén memorísticos del perro, la inmediata y adaptada generación por el ejemplar de fructuosas estrategias de búsqueda, entre otros aspectos fundamentales esencialmente incidentes, frente a todo tipo de operaciones reales en lo que respecta a búsqueda y detección canina para salvamentos.

Por otra parte, debo efectuar una contundente aclaración, sólidamente argumentada, respecto a la inadecuada utilización semántica, por ciertas personas, del término “método” en esta compleja área del conocimiento, “método” es una palabra que proviene del término griego methodos (“camino” o “vía”) y que denomina al medio utilizado para llegar a un fin, a la consecución de un objetivo. Consecuentemente resulta incorrecto, como siguen haciendo indebidamente algunas personas de diferentes países, que aunque aplican de forma exclusiva prácticamente el condicionamiento operante, con sus visibles limitaciones, optan por denominar “método” (bautizándolo seguidamente con un nombre u otro), a cualquier procedimiento de formación y/o intervención, patentemente básico, relativo a la búsqueda y detección canina, pero que al evaluarse con la debida rigurosidad y exigencia, se constata pública y oficialmente, que no alcanzan realmente el fin u objetivo universal en este caso, que es exactamente el de la preservación y el salvamento de vidas, localizando y detectando con la máxima efectividad que resulte factible, frente a la durabilidad temporal, adversidad, etc., respecto al pleno potencial físico y psíquico de la especie canina, o de los instrumentos artificiales más avanzados.

En lo que respecta a la formación e intervención relativas a la Búsqueda y Detección Canina para Salvamento, existen únicamente en el mundo, el sistema tradicional (simple aplicación del condicionamiento operante, con cierta eficacia aunque extremadamente limitado, siendo bautizado en ciertos casos de manera inadecuada e informal con diversas denominaciones e incluso a veces precedidas del término método), y el Método Arcón, describiéndose a continuación con máxima precisión y rigurosidad técnico-operativa, los rasgos principales que caracterizan a ambos medios de formación e intervención, diferencias existentes, y el sustancial progreso, avance innovador, que constituye el Método Arcón respecto al sistema tradicional canino, e instrumentos artificiales especializados, optimizándose demostradamente el nivel de efectividad en favor del consecuente incremento en la prevención y el salvamento de vidas humanas, animales y de plantas, en el planeta:

 

a) El sistema tradicional consiste en la casi exclusiva aplicación del básico e imprescindible mecanismo asociativo de aprendizaje condicionamiento operante o instrumental (el perro utiliza su conducta como instrumento para la consecución de un reforzamiento, asociando concretamente tras una serie de repeticiones, la localización y un marcaje específico según los casos (ladridos, sentado, rascado…), de un determinado olor memorizado, con la administración de una recompensa).

 

b) El Método Arcón, a diferencia del simple sistema tradicional (en todas sus formas y denominaciones asignadas), sí ha logrado tras doce arduos años de investigación e innovación, optimizar demostradamente la efectividad en la búsqueda y detección canina, potenciando así la prevención y el salvamento de vidas humanas, animales y vegetales en el mundo, siendo consecuentemente el único medio de formación e intervención para equipos caninos de búsqueda y detección, avalado a nivel científico y académico por Universidades, oficial por Gobiernos, seleccionado y publicado por revistas científicas de prestigio internacional, y que logra optimizar la efectividad durante las operaciones de búsqueda y detección canina, respecto a los medios naturales y artificiales de detección existentes, y en las diversas especialidades (personas sepultadas con vida, explosivos, biodetección…), mediante la adecuada aplicación de sus respectivas siete técnicas innovadoras, y proceso formativo asociado (según cada especialidad de búsqueda y detección canina).

Ateniéndome a los rigurosos, inflexibles y permanentes principios éticos y humanitarios que caracterizan desde el principio mi procedimiento conductual en la compleja área del conocimiento relativa a la búsqueda y detección canina en general, debo advertir positivamente de un error de valoración, interpretación, tan grave como generalizado, que afecta, por desconocimiento en la mayoría de los casos, a cierto porcentaje de las personas que aplican el sistema tradicional (la casi exclusiva aplicación del condicionamiento instrumental u operante, de recompensa).

Se ha constatado minuciosamente, que excepto en el caso del Método Arcón, los procesos de aprendizajes relativos a los demás sistemas de formación e intervención para equipos caninos de búsqueda se han limitado casi exclusivamente a la aplicación del condicionamiento operante o instrumental, y si bien es cierto que este tipo de aprendizaje asociativo, tan básico y lógico, cuya existencia fue descubierta, no creada, por el psicólogo americano Burrhus Frederic Skinner, resulta imprescindible para que se lleve a efecto el aprendizaje, también ha de considerarse de forma ética, profesional e importantísima que la aplicación casi exclusiva del condicionamiento operante o instrumental (totalidad del resto de sistemas de formación e intervención existentes) resulta extremadamente insuficiente para la consecución de óptimos niveles de eficacia, por ejemplo en lo que respecta al rendimiento perceptivo olfativo en los perros de rescate, frente a los numerosos tipos y circunstancias que presentan las operaciones de búsqueda y detección reales, como por ejemplos: alta adversidad (abruptos espacios confinados con nula visibilidad…), valores extremadamente minimizados de emisión odorífera por supervivientes sepultados (debido por ejemplo a un acusado grado de hermetización del sepultado), operaciones de alta duración (varios días en ciertos desastres), etc, y que las citadas diferencias de carácter funcional y operativo, implicarán obviamente que aumente sustancialmente la probabilidad de que resulte o no, odoríferamente detectada, localizada (y consecuentemente salvada) la posible persona con vida sepultada (no audible ni visible), o también por ejemplos esos explosivos o minas, que de no resultar detectados previamente, generan fatales consecuencias humanas y animales.

 

El Método Arcón se diferencia significativamente del sistema tradicional, por ejemplos, en los siguientes aspectos fundamentales (aplicable a la búsqueda y detección de supervivientes sepultados, personas extraviadas, biodetección, explosivos, minas antipersonales, especies animales y/o vegetales protegidas y/o prohibidas: 

 

a.- Los visibles, fructuosos y característicos niveles óptimos de autonomía, motivación y concentración que presentan los perros formados con el Método Arcón durante el desarrollo de las operaciones de búsqueda y detección, incluso en situaciones, por ejemplos, de extrema dificultad perceptiva o frente a espacios confinados (en lo que respecta por ejemplo a la especialidad de salvamento) con cotas de visibilidad totalmente inexistentes, continuamente abruptos y con dimensiones espaciales para desplazamiento extremadamente mínimas.

El Método Arcón optimiza en los perros durante el desarrollo de las operaciones de búsqueda y detección, entre otros aspectos, los niveles de autonomía de trabajo, motivación específica y concentración psíquica, tanto en intensidad como en permanencia, incluso frente a operaciones de intervención que requieran, como por ejemplo los desastres, de varios días seguidos.

Paralelamente, los perros de búsqueda formados con el Método Arcón, mantienen los citados parámetros esenciales, funcionalmente activos y extremadamente blindados, respecto a una potencial neutralización por efecto de situaciones adversas, como pueden ser por ejemplos un incipiente estado de agotamiento, alta repetitividad de búsquedas carentes de un seguido reforzamiento, agresiva climatología, etc., a diferencia de los perros de rescate formados con el resto de sistemas existentes, en los cuales, la casi exclusiva aplicación del condicionamiento operante, implica una constatada fragilidad en lo que respecta a intensidad, permanencia y blindaje de factores tan vitalmente incidentes y determinantes como son la autonomía, motivación y consecuente concentración psíquica intensa y sostenida.

 

b.- Se ha comprobado también que el umbral mínimo de percepción olfativa (o sea la intensidad mínima suficiente que requiere poseer un estímulo oloroso para poder ser percibido por un ejemplar canino concreto ) en lo que respecta al olor de la persona viva sepultada, resulta ser mucho más factible, para un mismo perro, al estar instruido e intervenir con el Método Arcón que si se forma e interviene con cualquiera del resto de los sistemas, ello es debido a que la formación con Método Arcón, permite demostradamente lograr percibir, discriminar odoríferamente las moléculas olorosas específicas, incluso en situaciones de extrema dificultad perceptiva (emisión odorífera minimizada por un alto nivel de hermeticidad, contaminación, o afectada por estados de interferente adversidad visual, auditiva, espacial…), que sin embargo resultaban comprobadamente imperceptibles para los ejemplares caninos formados y certificados con los demás sistemas existentes ( tradicionales ), los cuales aunque se diferencian en sus respectivas denominaciones, coinciden todos en la limitante circunstancia de estar basados en la aplicación, casi exclusiva, del condicionamiento instrumental u operante, constatándose, en todos los casos, por un amplio conjunto de especialistas oficiales, que todos aquellos perros que estaban formados e incluso certificados como operativos, con estos sistemas tradicionales, previamente a la realización de un curso oficial Método Arcón, tras la aplicación inicial de las técnicas Arcón, en breve espacio de tiempo, lograban detectar emisiones odoríferas sustancialmente menores, en iguales condiciones de dificultad y progresivamente mayores, a las que no le permitían detectar, percibir el olor específico, al principio de curso.

Se han detectado, localizado, personas con vida sepultadas incluso en puntos de extrema dificultad perceptiva en base al nivel de profundidad, hermeticidad u otros factores especialmente interferentes, habiéndose conseguido localizar (constando en los pertinentes informes oficiales) con rapidez y precisión, personas totalmente sepultadas bajo varios metros de tierra, basuras o escombros, tanto en operaciones de búsqueda exteriores como en el interior de adversos espacios confinados sin visibilidad, por Equipos Caninos Método Arcón de Cuerpos de Bomberos, Policías o Ejércitos, de Chile, El Salvador, España, Ecuador, Colombia, Guatemala…, haciendo así posible sus localizaciones y salvamentos en la mayoría de los casos, constando además que Equipos Caninos del sistema tradicional no lograron percibir, previamente, las mismas emisiones odoríferas. Esta circunstancia vital y diferenciadora se debe exactamente, a que los niveles de autonomía, motivación, concentración y consecuentes niveles de rendimiento perceptivo olfativo, umbral mínimo de percepción odorífera…, entre otros aspectos, solo se encuentran optimizados para la ejecución de búsquedas, en los perros formados con el Método Arcón.

Así por ejemplo, en el sistema tradicional, el nivel motivacional del perro respecto a las operaciones de búsqueda y detección, se sustenta exclusivamente en el grado de motivación natural del perro respecto a la búsqueda, y al impulso de presa o cobro, una generalidad lógicamente imprescindible para poder formar un perro de búsqueda y detección, siendo parte de las cualidades inherentes a lo que se denomina “perro de trabajo, no obstante esta fuente motivacional resulta extremadamente frágil e insuficiente para afrontar operaciones reales con altos niveles de efectividad y rendimiento, especialmente aquellas que requieren abordar una cierta durabilidad temporal y/o adversidad de diversa naturaleza, por ejemplos.

Consecuentemente el nivel potencial de carga motivacional definitiva, en los perros formados con el sistema tradicional, al basarse exclusivamente en el condicionamiento operante, se reducirá a la expectativa y deseo respecto a la obtención del reforzamiento o recompensa, circunstancia esta imprescindible especialmente en las fases iniciales de formación, pero reitero que gravemente insuficiente como “combustible motivacional” en un considerable número de situaciones, como pueden ser por ejemplos operaciones de búsqueda consecutivas, durante uno o más días, sin reforzamiento alguno, o una búsqueda única donde la emisión odorífera procedente de la persona, explosivo…se encuentre extremadamente minimizada, y requiera para su captación niveles óptimos de motivación, autonomía y consecuente concentración y rendimiento perceptivo olfativo.

Sin embargo los perros formados con Método Arcón, cuya fuente motivacional ha sido generada por la aplicación e interacción de innovadoras y complejas técnicas Arcón, sí mantienen los imprescindibles niveles de motivación, y en máximo grado factible, frente a estas operaciones sucesivas y ante adversidades como abruptos espacios confinados con nula visibilidad por ejemplos (como han constatado ininterrumpidamente interviniendo en desastres desde 1999, la totalidad de los miembros de las Unidades Caninas oficiales Método Arcón de diversos países, entre otras muchas personas) perros que sin refuerzo alguno mantienen niveles motivacionales útiles en las adversas y consecutivas operaciones de búsqueda y detección, durante días, motivación que rebasaba, luchaba por superar, incluso a visibles estados de fatiga psíco-física, en ejemplares, tras intensos días de trabajo mental especialmente.

Indicando que en el sistema tradicional cuando el perro en el desarrollo de la operación de búsqueda, ya sea en formación, entrenamiento y/o intervención, presenta bajos niveles de motivación, y de consecuente concentración, suelen intentar solventarlo con un incremento del ya nocivo apoyo e intervención (verbal y/o físico) inicial del Guía, lo cual agrava considerablemente su presente y futuro nivel de eficacia en la búsqueda, “presente” porque así interferimos negativamente en su necesario nivel de concentración (que ha de ser el máximo posible) que determinará directamente su grado de rendimiento perceptivo olfativo, y también perjudicamos con tan lesiva interferencia las potenciales estrategias fructuosas a elaborar por el ejemplar, limitándolo a un mero, visible y estéril desplazamiento en el área de búsqueda, y “futuro” porque el perro memoriza sólidamente como perjudicial expectativa la actitud de apoyo del Guía durante la búsqueda, y ello mermará a partir de ese instante gravemente sus futuros niveles de potencial concentración, consecuente rendimiento perceptivo olfativo, elaboración de fructuosas estrategias de búsqueda, etc., nefastas consecuencias operativas que lógicamente se agravarán en el perro, cada vez más, conforme transcurra el tiempo de búsqueda y potencial detección sin que obtenga éxito, pues la demanda de apoyo al guía y consecuente interferencia (física y psíquica) en su necesaria línea de alta concentración sostenida, por ejemplos, se incrementará considerablemente, independientemente de que se trate de operaciones de búsqueda y detección de personas, biodetección, explosivos, minas.

 

c.- Los perros formados con Método Arcón gracias a sus optimizados niveles de autonomía psíquica (siendo a su vez totalmente controlables por sus Guías en caso necesario) y motivación, elaboran visiblemente de forma sistemática estrategias de búsqueda especialmente positivas, percibiendo y localizando con valores extraordinariamente potenciados de rapidez, precisión y rendimiento olfativo, además se potencia de forma consecuente y paralelamente máxima el también valioso y necesario grado de concentración psíquica mantenida durante las operaciones de búsqueda y detección.

En el sistema tradicional se somete a los perros a todo un conjunto de órdenes de obediencia (tan innecesarias como superfluas y lesivas a nivel operativo) y que además lógicamente lesionan en las operaciones reales de búsqueda y detección canina los esenciales potenciales de autonomía, motivación, concentración y consecuente rendimiento perceptivo olfativo, entre otros aspectos como la autónoma elaboración de fructuosas estrategias de búsqueda por parte del ejemplar canino. La única orden que se establece en los perros formados con el Método Arcón, es la de llamada de urgencia, por ser necesaria operativamente en algunos casos, y siendo utilizada solo cuando resulte estrictamente necesario. Progresivamente se va aceptando universalmente, entre otros aspectos, que el trabajo deportivo, sea cual sea su modalidad (debido a su grado de mecanicidad y sometido control, mentalmente limitante en el perro) en absoluto es compatible ni positivo a efectos de aplicación para las operaciones, intervenciones reales de búsqueda y detección canina.

 

d.- Las pruebas evaluatorias oficiales destinadas a homologar certificadamente para intervención guías y perros, relativas y factibles para el sistema tradicional, son muy inferiores a las establecidas en Método Arcón, en lo que respecta a evaluación del nivel de efectividad operativa real que se requiere para afrontar adecuadamente las operaciones reales. En ningún caso debería reducirse, por ningún organismo, debido a su potencial incidencia negativa en el grado de protección y seguridad pública, el nivel de requerimiento técnico-operativo establecido en el Reglamento oficial de Homologación Canina Método Arcón, descrito y oficialmente publicado en la Normativa oficial e internacional del Método Arcón (Apartado 6): https://www.metodoarcon.org/normativa-internacional

¿La circunstancia documental de que un perro esté certificado como operativo para intervención, debido a haber superado cualquier proceso evaluatorio establecido oficialmente por una organización sea la que fuese, en cualquier especialidad de búsqueda y detección para la preservación y el salvamento de vidas, implica que realmente posea un nivel de eficacia mínimamente suficiente a efectos de intervención en operaciones reales?

En múltiples casos no sucede así, durante décadas hemos constatado rigurosamente, cientos de expertos, que numerosos perros certificados para intervención por diversas organizaciones, independientemente de la importancia institucional de las mismas, en realidad han superado procesos evaluatorios para certificación supuestamente operativa, sin embargo, por desgracia, resultan gravemente insuficientes y erróneos, no correspondiéndose (como se viene argumentando) ni con el nivel de efectividad real que se requiere de forma mínimamente suficiente en las intervenciones reales, ni con las circunstancias objetivas que habrán de abordar en las mismas.

 

¿ El hecho de que el Método Arcón confiera un nivel óptimo, máximo de efectividad en los perros, para el desarrollo de las operaciones de búsqueda, detección y salvamento, implica que localizarán, detectarán el cien por cien de las veces a los supervivientes sepultados, explosivos, minas antipersonales, etc. ?

Lógicamente no, como en todo lo conocido existen límites en esta realidad, y detectarán siempre que la emisión odorífera se encuentre en el rango factible de su respectivo umbral mínimo de percepción odorífera en ese momento, puntualizando no obstante que el rendimiento perceptivo olfativo del perro y consecuente efectividad, sí estará optimizado al máximo posible (respecto al limitado potencial real de cada ejemplar) debido exactamente a su formación, entrenamiento e intervención con el Método Arcón, cuyo nivel de efectividad, oficialmente constatado, supera considerablemente al de un mismo ejemplar formado con el sistema tradicional canino, o a los instrumentos más avanzados como son por ejemplos los equipos de sensores geofónicos Localizadores de Personas Sepultadas (Trapped Person Locutor –TPL–), o las cámaras termográficas (o térmicas).

 

¿Se seleccionan perros específicamente para ser formados mediante el Método Arcón?

En absoluto, al igual que para cualquier otro sistema de formación resulta totalmente imprescindible, en principio, disponer de un perro con aptitud para poder desarrollar la actividad de trabajo (lo que se denomina «perro de trabajo», independientemente sea de raza o mestizo) esto es universalmente genérico y naturalmente lógico, puntualizando que el nivel de efectividad que alcanzará cualquier <<perro de trabajo>> para el desarrollo real de la actividad de búsqueda y detección canina para salvamento, dependerá fundamentalmente de la metodología de formación/intervención que se aplique, o sea que aunque dispongamos de un auténtico perro de trabajo, y dediquemos años con auténtico esmero y dedicación, a la tarea de formación, si el sistema de formación, sea cual fuese, confiere comprobadamente valores bajos o medios a los parámetros esencialmente incidentes en la búsqueda y detección canina, la efectividad final desgraciadamente no logrará nunca llegar a ser alta, o ni siquiera suficiente en muchos casos, como se viene verificando desde antaño, por ser científica y racionalmente imposible a todos los efectos. Por muchos años que se dedicasen, sería como intentar avanzar con insistencia en una canoa paleando estérilmente con un remo que solo dispone de caña careciendo de la pala, para que la embarcación pueda avanzar en el agua.

Desde 1996, como puede observarse en las fotografías oficiales de Cursos Método Arcón realizados hasta la fecha ( https://www.metodoarcon.org/portfolio-type/cursos ) se han formado y certificado oficialmente a todo un conjunto de perros (edad de 1 a 7 años), los cuales independientemente de la raza, edad y sexo al que pertenecían, demostraron todos, oficialmente, tras la aplicación del Método Arcón, niveles óptimos, máximos de efectividad en las operaciones de búsqueda y detección para salvamento, en diversas especialidades.

Entre las razas de perros formados y certificados desde que se realizó el primer Curso oficial Método Arcón, en enero de 1996, citar: Mestizos (sin raza determinada), Dobermann, Schnauzer, Parson Russell Terrier, Jack Russell Terrier, Perro de Agua Español, American Staffordshire Terrier, American Pit Bull Terrier, Golden Retriever, Labrador Retriever, Pastor Alemán, Pastor Belga Malinois, Pastor Holandés, Pastor de Brie, Cocker  Spaniel Inglés, etc. Puntualizando que tan solo un ínfimo porcentaje de estos ejemplares procedían de las denominadas y acreditadas como selectas líneas genéticas de trabajo.

 

 

El trascendente avance científico Método Arcón, creado por el Dr. HC Jaime Parejo García, ha demostrado acreditadamente la máxima efectividad a nivel mundial en la detección de personas sepultadas aún con vida, explosivos, minas antipersonales, COVID-19 y especies animales y vegetales invasoras o protegidas, incrementando la preservación y el salvamento de vidas humanas, animales y de plantas en el planeta desde 1999:

https://www.metodoarcon.org/el-reconocido-avance-cientifico-metodo-arcon-ha-demostrado-acreditadamente-la-maxima-efectividad-a-nivel-mundial-en-la-deteccion-de-personas-sepultadas-aun-con-vida-explosivos-minas-antipersonales

 

La síntesis esquemática sobre Método Arcón se encuentra en el único libro oficial de la metodología autorizado paralelamente como el preceptivo Manual para todo tipo de Cursos oficiales Método Arcón (Autor: Dr. h.c. Jaime Parejo García, Editorial Círculo Rojo, en papel o versión digital):  https://www.metodoarcon.org/descripcion-basica

 

Resumen biográfico oficial y avances pioneros e históricos, del investigador científico Dr. HC Jaime Parejo García:

https://www.metodoarcon.org/resumen-biografico-oficial-del-investigador-cientifico-jaime-parejo-garcia

 

Biografía oficial (documentalmente acreditada): https://www.metodoarcon.org/biografia-oficial